La pintura española del siglo XX

España tiene una larga y venerable tradición en pintura, que se remonta hasta la Edad Media, pero que sin duda alcanzó sus puntos más altos en la Modernidad de la mano de El Greco, Velázquez, Goya, y muchos otros maestros.

Durante el final del siglo XIX y principios del XX, especialmente antes de la Guerra Civil, España también fue uno de los pilares de la pintura simbolista y post-impresionista, y sobre todo de las diferentes vanguardias que tomaron por asalto la cultura europea en el periodo de entreguerras. Cubismo, Fauvismo, Dadaismo y Surrealismo, entre otros movimientos innovadores, vieron entre sus filas a artistas españoles llevando la delantera. Entre estos movimientos se encontraron maestros como Anglada i Camarasa, Sorolla, Picasso, Miró, Tapies o Dalí, entre tantos otros.

Sin embargo, la Guerra Civil y el consiguiente gobierno del General Franco dañaron severamente el estado de la cultura española, la pintura incluida. Muchos artistas emigraron, y muy pocos se sintieron cómodos con el nuevo régimen, mientras la censura controlaba rígidamente las expresiones artísticas. De este modo, España quedó relegada dentro del panorama cultural occidental de posguerra.

La generación de los años 80

Como consecuencia directa de la caída del régimen franquista y el regreso de la democracia en la década de 1970, los años inmediatamente posteriores vieron un verdadero renacimiento de la cultura española en todas sus formas. La pintura no fue una excepción. Muchos artistas que habían desarrollado sus carreras en el extranjero regresaron al país durante los años 80, y se unieron a una nueva generación de creadores de varias edades que vivieron el destape en carne propia.

Una buena parte de esta generación vio reflejada en su obra pictórica la sensación de optimismo que se vivía en el país, con un sentido de la pintura colorido y dinámico. Artistas como Gordillo, Barceló, y Guerrero, entre otros, desarrollaron un sentimiento de renacimiento en la pintura española, cuya influencia aun llega hasta nuestros días.

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